
O mas bien algo así como “Mis vecinos los locos, versión 1.5”
Creo que algunos de ustedes ya lo saben, pero para los que no, les cuento que el otro dia MY BUILDING WAS ON FIRE.
No se si les he contado pero vivo con 3 personas más (en teoría son 4, pero hace como una semana que no vemos a Marco, un tipo de Roma que vive en uno de los cuartos). Comparto cuarto con Cassandra, ella es de Ensenada pero vive en Mexicali y estudia Diseño conmigo. En otro cuarto vive Marta, de Canarias (España) y Ralitsa, una chica búlgara.
A un mes de vivir juntos no hemos tenido ningún problema de convivencia pero al principio si nos molestó algo que Ralitsa solía prepararse comida y dejar todo el cochinero en la cocina o dejaba los platos ahí sin lavar por mucho tiempo. También tiene la costumbre de dejar el agua hirviendo y volverse a meter a su cuarto. Más de una vez he llegado a pensar que va a terminar quemando algo.
En fin, fuera de esto no hemos tenido problemas con nadie y todos nos gusta vivir aquí. A Cassandra y a mí nos gusta mucho nuestro cuarto, aunque no siempre fue así. El primer día lo odiamos en cuanto lo vimos pero lo hemos transformado hasta sentirnos como en casa en él. Lo único que realmente no nos gusta es que todo lo de la calle se oye como si estuviera pasando aquí mismo. Si alguien pasa caminando y hablando, se oye perfectamente toda la conversación, las motos hacen un ruido espantoso y como vivimos cerca del hospital las ambulancias pasan sin cesar todo el día.
Por cierto que las ambulancias aquí suenan diferente y algo extraño. A mi me parece que hacen sonidos diferentes, como si hicieran uno cuando las oyes que vienen, otro cuando ya están muy cerca de la casa y otro cuando se alejan. Como si pudieras conocer o estar consciente de su trayecto solo con el sonido.
Se dan cuenta como escribo y escribo de cosas random y ustedes me siguen leyendo?? Les prometo que tengo un motivo.
El asunto es que el otro día estaba en la computadora mientras Cassandra estaba dormida y me empezó a llegar un olor a quemado y de volada pensé en Ralitsa y sus escasas habilidades culinarias y como siempre, a lo lejos, una sirena y su sonido que indica que “apenas se viene acercando”, luego su “sonido de cercanía” y luego.. su “sonido de cercanía”.. y luego, el sonido que ahora reconozco como “¡no mames, esa madre ya se paró aquí enfrente y algo se está quemando!” y entonces reaccioné, ¡El edificio was on fire!
Desperté a Cassandra y nos asomamos por las ventanas para ver a los bomberos bajándose del camión, por la ventana de Marta vimos toda la humareda y los bomberos nos pidieron que la cerráramos. Recordé las técnicas de supervivencia que he aprendido al vivir en una tierra de terremotos constantes y me puse zapatos, abrigo, tome mis documentos y pasaporte y me puse atenta por si los bomberos tenían que sacarnos del edificio.
Sorprendentemente Cassandra recordó sus años de primaria y los consejos del Discovery Kids y los empezó a poner en práctica. Como el incendio era exactamente debajo de uno de los cuartos de nuestro piso, teníamos miedo que también se estuviera quemando o algo así pero ella recordó que para saber si en un cuarto hay fuego hay que tocar con cuidado la chapa y poner toallas o cobijas debajo de las puertas para que no pase el humo y así lo hicimos porque por la puerta principal empezó a entrar todo el humo del pasillo. Después vinieron los bomberos a decirnos que todo estaba en orden.
Como somos bien chismosas salimos al rato a ver que había pasado y nos encontramos al Señor Kebab fuera del local (que ya estaba cerrado y olía a quemado) con un paraguas bajo la lluvia haciendo llamadas con su celular. Nos explicó que al parecer un paquete de piadinas se había quedado cerca del fuego y se había prendido. Ah, claro que Cassandra no olvidó mencionar algo que nos convirtió en buenas vecinas y posibles clientes con descuento: “Ma come ci dispiace!, abbiamo pensato a lei”. (Pero, cómo lo sentimos, pensamos en usted!)
Hasta ahorita el local sigue cerrado y es una lástimas, con las ganas que tenemos de comer kebab! Realmente no hubo daños al edificio y todo salió muy bien. Claro que ahora le tengo un pánico total al sonido de las sirenas y aguanto un poco la respiración hasta no oír el sonido de lejos.
Pero en fin, como dijo alguien por ahí: “Elvy, todo lo que no te ha pasado en tu vida, de pronto te esta pasando en un mes”. Y vaya que tuvo razón.
